
Ésta es la decimoséptima vez consecutiva que Cuba logra aprobar en la Asamblea General una resolución que crítica los efectos negativos de las medidas unilaterales adoptadas por Estados Unidos el 7 de febrero de 1962, que La Habana tilda de "bloqueo", y solicita su derogación.
La resolución presentada por el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, logró un apoyo casi unánime de los 192 países de la ONU, después de que a su favor votaran 185 y tres en contra (EEUU, Israel y Palau), mientras que Islas Marshall y Micronesia se abstuvieron y El Salvador e Irak no participaron en la votación.
"Ustedes están solos, completamente aislados", dijo Pérez Roque, en su discurso antes de la votación, dirigiéndose a la delegación de Estados Unidos en el pleno.
La renovada oposición de la comunidad internacional al embargo de Washington sobre la isla caribeña se produce en un momento de incertidumbre en las relaciones entre los dos países a la espera del resultado de las elecciones presidenciales estadounidenses del próximo 4 de noviembre.
El candidato republicano, el senador John McCain, es partidario de mantener el actual régimen de sanciones, mientras que su rival demócrata, el también senador Barack Obama, está dispuesto a modificarlo y no ha descartado conversar con el Gobierno de La Habana.
Pérez Roque destacó que el debate sobre el embargo de EEUU se lleva a cabo este año con el trasfondo del paso en agosto y septiembre de dos poderosos huracanes por la isla que han afectado a medio millón de viviendas y miles de escuelas y centros de salud.
Pérez Roque señaló también que la pérdida de vidas humanas fue mínima porque "a fin de cuentas, era Cuba y no Nueva Orleans cuando el huracán Katrina".
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